Relatos sexo playa

Ahora sus ojos tienen fuego de nuevo. Su cara lo dice todo mientras me acaricia suavemente los muslos y mi entrepierna. Me agarra del culo otra vez y empieza a besarme, pero no como antes. Sus besos son apasionados, reflejo de lo que se cuece en su interior. Me muerde el labio y yo gimo suavemente. Me muerde el cuello suavemente, sin apretar demasiado. Sabe que me vuelvo loca con eso. Lo lame, lo besa y le da mordisquitos.

Le veo ansioso, yo también lo estoy. Bajo mi mano hasta encontrarme con su pene y lo dirijo hasta mi entrepierna. La dejo lista para que me la meta. Sonríe porque sabe que me pilló desprevenida. Sus movimientos son tranquilos y calculados. Así podemos besarnos y acariciarnos, que sabe que me pone muchísimo. Es tan sensual flotar así, me maneja a su antojo. Es muy erótico.

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Y ese morbo de que nos vean me tiene cachondísima. No quiero correrme aquí, no creo que pueda tocarme bien en el agua, así que le susurro al oído: Ha abierto bien los ojos y me mira fijamente. Confirmo con la cabeza mientras le sonrío. Juega así un poco hasta que va subiendo el ritmo y acortando el recorrido de su pene.

Polvo en la playa con mi marido | RELATOS PORNO

Me hace enloquecer cuando me folla así. Las fuerzas le fallan. Y apoya su cabeza en mí. Parece que ha sido de las buenas. Levanta la cabeza, me sonríe y me besa. Vuelvo a cerrar los ojos para concentrarme en este momento,no quiero olvidar nada de lo que nos rodea. Quiero inmortalizar el olor del mar, el ruido de las olas y las gaviotas, el calor del sol,…. Me tumbo en la toalla, boca arriba dispuesta a borrar de una vez por todas el blancor de algunas de mis partes. Él siempre tan responsable.

No quiero que te quemes— me dice en tono preocupado. Acabamos de follar y ya quiero ponerle malo otra vez. No le he mirado pero sé perfectamente la cara que ha puesto porque es la que suele acompañar ese bufido que he oído. Me río flojito para que no me vea. Encuentra la crema y se acerca a mí. Yo obedezco y vuelvo a recostarme para que me embadurne de crema.

Polvo en la playa con mi marido

Destapa el bote y me pone un chorro de crema por todo el cuerpo. Aunque mis pezones no opinan igual y se muestran desafiantes ante el hombre que ha realizado tal provocación. Él se da cuenta y se agacha para morderlos suavemente. Y se dispone a hacer su tarea. Primero, empieza por las piernas.

Sus manos son grandes y da gusto sentir como me unta la crema. Va subiendo hacia mis muslos. Él masajea la parte interna de los muslos y poco a poco baja hacia mis partes. Las masajea suavemente sin detenerse demasiado. Mueve la cabeza como intentando sacudirse todo lo que ha visto que pasa a su alrededor y se centra en mis pechos. Sube a mi cuello y me pide que me dé la vuelta.


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Me la doy. Culo fruto de miles de fantasías y de pajas nocturnas. Que mala soy.

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Repite la operación: De nuevo se me eriza la piel y los pezones, pero eso ya solo lo se yo. Empieza por las piernas y va subiendo. Al llegar a los muslos se salta mi culo y masajea mi espalda. Supongo que lo guarda para el final. Una vez masajeado todo, vuelve a bajar.

Fin de semana en la playa

Me aprieta las nalgas y me las separa para ver mejor. Una de sus manos empieza a meterse entre mis muslos. Empieza a tocarme los labios y el clítoris. Comprueba lo mojada que estoy metiendo un dedo hasta el fondo. Comprueba que le cabe otro dedo y empieza a follarme con ellos. Se pega a mi cuerpo y comienza a follarme. Parece mentira que acabe de correrse y siga tan cachondo. Este hombre nunca deja de sorprenderme.

Esta postura me hace sentirme dominada y eso me gusta. Estoy a su merced y le dejo follarme. Quiero correrme e intento tocarme pero me es imposible alcanzar así como estamos. Levanto la vista y veo a que se refiere. Hay una pareja cerca que también se ha animado y ella se ha montado sobre él. Así que me animo yo.

Se tumba boca arriba y yo me pongo encima. Me meto su polla y empiezo a moverme. Me marco un ritmo para follarle y para masturbarme y me dejo llevar. Todas las sensaciones se van amplificando a medida que se va acercando mi orgasmo. Ya llega y, con mis gemidos, se lo hago saber a él para que me ayude a mantener el ritmo y se prepare. Todo mi cuerpo se retuerce y de mi boca salen unos gemidos que se convierten en gritos. Mi espalda se arquea y los espasmos sacuden mi cuerpo. Pierdo las fuerzas y caigo sobre él. Me gusta que me folle así porque alarga mi orgasmo hasta que casi desaparece.

Poco a poco recupero las fuerzas y vuelvo a tomar el control. Ahora le toca el turno a él.

Me agarra fuerte del culo y me folla a lo bestia, como si no tuviera control ninguno de sí mismo. Y ahora me animo a contarlo Este año mis padres me mandaron de vacaciones a Roquetas una playa de la costa de Almería a la casa de playa de mis tíos. Me mandaron de castigo pues este año no he estudiado mucho, y para alejarme de mi peña me mandaron Pues bien mi historia es ésta: Fuimos mi novia, se llama Inés, Mi mujer, Luisa, y yo fuimos ese año a una de las islas Canarias, no diré cual por motivos obvios, para pasar unos días de descanso y relax.

La intención era ir a descansar después de un duro año de trabajo, como todo el mundo. Llegamos la isla Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario.